Levántate y camina

No sé si te lo he dicho,

pero tienes unos ojos de infarto,

de esos que hasta da vergüenza mirar por si se nota demasiado.

Te puedes sentar en el banco de la Alameda y ver pasar el tiempo.

Sí, es una opción, pero poco sabrosa.

Otra es ir a comprar un hacha y liarte a hachazos con el banco de la Alameda.

Así, sin piedad, hasta que te canses.

Que te llamen loca y que te escupan.

¿A tí que más te da?

A ti lo que de verdad te importa es sacarte de dentro toda la basura que has ido acumulando durante todo este tiempo.

Y si para eso tienes que comprar una hacha y gastarte todos tus ahorros, lo haces y punto. ¿O sigues pensando que eres un estercolero?

Deja de mirar a la gente normal porque son los que necesitan más ayuda.

Fíate de los niños y de las mujeres que saben caminar erguidas.

No hables con aquellos que no se conozcan. Por lo menos de momento, que aún estás muy sensible.

Busca ayuda en tus hermanas. Esas mujeres que saben que tener tetas y dar sangre es su don.

Habla con la guitarra si no te sale la voz.

Mueve las caderas cuando estés sola y pregúntales a dónde ir.

Haz muecas delante del espejo, a lo mejor un día te ves reflejada.

Habla contigo en alto, a ver si de una vez te entiendes.

Que yo también vengo de la Alameda,

y de la tierra oscura.

Y de no saber quien soy ni qué quiero.

Pero hay más.

Hay risa y dicha.

Hay reconocimiento y verdad.

No te quedes sentada en el banco, levántate y camina.

Y cómprate un hacha, que la necesitarás.

No tengas más miedo.

Las guerreras no tienen miedo.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s