Y por fin te diste cuenta del engaño

yyt

Me vino la imagen de aquel día soleado de telarañas en el pelo. El día en que me dijiste que me acostara contigo con ropa y te contase los secretos de las puertas y los caminos.

Me vino el olor de tus manos cuando decidiste cambiar las reglas del juego y me tocaste los pies. Ya sabes que a mi no me gusta que me toques un sitio tan prohibido. Pero gracias a eso toqué las nubes y vine llena de caramelos de algodón.

Me vino la sensación que tuve cuando te vi cayendo del tu árbol de frutos rojos. Y cuando te convertiste primero en arbusto, y luego en mariposa. Y te posaste en mi nariz sin pedirme permiso haciéndome unas cosquillas insoportables.

Y ahora estás aquí todo lleno de inciensos y velas, con los ojos cerrados, intentando encontrarte dentro de la habitación oscura. Yo te apago las luces y te tapo con mantas de abrazos para que no te coja el frío y puedas seguir profundizando en el lugar sin ojos. Yo estoy sentada enfrente de ti, observándote y recordando aquellos días en los que me hacías preguntas y yo era tu maestra. Cuando me admirabas y yo me sentía importante y la reina de tu mundo. Ahora por fin te has dado cuenta del engaño. Que ni yo tengo títulos ni tu me necesitas. Y eso para mí es una alegría y me sale una sonrisa de las de verdad. De las que vienen de lo invisible. Y te observo los tres pelos que tienes entre tus orejas, los que me hipnotizan y me hacen reír gratis.

 

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